martes, 28 de abril de 2009






Que alguien se cruce contigo y sin mediar palabra pueda llegar hasta esos lugares tan escondidos de tu alma... ¿no debería darnos miedo? Es una ventana tan clara al fondo de nosotros que deberíamos tapárnoslos durante determinadas conversaciones. ¿>De qué sirve mentir si nuestros ojos nos delatan? Fingir que nada nos afecta, mantener un gesto pétreo y gélido... mientras los ojos brillan acuosos, o tiemblan. Incluso una mirada perdida, para un conocido, significa tanto como una conversación de horas.